
Datos de Interés
Vacaciones en el mar.
Día 1 (mañana y mediodía): Conviene comenzar cualquier aproximación a Donostia-San Sebastián por su corazón, la Parte Vieja, donde podemos ver la plaza de la Constitución y la basílica de Santa María antes de oler a mar en el puerto. Al fondo nos aguarda el Aquarium. Tras visitarlo, nos asomaremos al Paseo Nuevo para admirar la fuerza del mar. A la hora de comer, las tentaciones se acumulan. Podemos comer de plato en alguno de los muchos restaurantes de la Parte Vieja o degustar pintxos de bar en bar.
Día 1 (tarde y noche): Los más andariegos pueden cubrir a pie el paseo de La Concha o la propia playa. El resto, tomaremos un autobús hasta El Antiguo y subiremos la loma que corona el palacio de Miramar, atalaya sobre la bahía. Recorriendo el paseo de Ondarreta alcanzaremos la estación del funicular que sube al monte Igeldo. Allí, además de dominar con la vista la ciudad, disfrutaremos del aire retro del parque de atracciones. Al bajar, seguiremos la costa para ver atardecer en el Peine del Viento que crease Chillida. A la hora de la cena, será el momento de sucumbir ante alguno de los maestros de la cocina de autor.
Día 2 (mañana y mediodía): El Ensanche donostiarra también se conoce como área romántica. Descubra por qué paseando por sus calles, empezando en la desembocadura del Urumea, con el palacio del Kursaal, antes de recorrer el Boulevard, la Casa Consistorial y los jardines de Alderdi-Eder, la coqueta plaza de Gipuzkoa, la avenida de la Libertad y la plaza de la catedral del Buen Pastor. El centro es una buena zona para ir de compras. Si no le apetece, obtendrá otra visión de la ciudad desde alguno de sus vehículos singulares (el bus Donosti Tour, el Tren Txu-Txu, el barco Ciudad de San Sebastián o las lanchas a la isla Santa Clara).
Día 2 (tarde y noche): Reservaremos la tarde para uno de los placeres situados fuera del casco urbano. Si nos interesa el arte y la belleza, en Hernani nos aguarda el museo Chillida-Leku. Si viajamos en familia o nos interesa más lo tecnológico, a Miramón, sede del KutxaEspacio de la Ciencia. Como remate a estas intensas jornadas, acaso nos apetezca acudir al frontón, probar suerte en el Casino Kursaal o relajarnos en alguno de los establecimientos de talasoterapia.
Fuente: www.gipuzkoaturismo.net